Once, la virtud de la sencillez

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¿Puede una banda sonora guiar toda una película? Está claro que en los musicales debería ser así, ya que esa es su premisa básica, pero estas películas cuentan una historia y se limitan a cantar lo que sucede. La música no es la protagonista, sino que es una excusa para conectar mejor con el espectador y darle dinamismo a lo que ocurre en la pantalla. En el caso de los biopics sobre músicos famosos –Ray (2004), Walk the Line (2005)- o de grupos enteros –Straight Outta Compton (2015), The Doors (1991)- las canciones suelen ser un pequeño guiño para el fan incondicional o bien un recurso narrativo para situar la historia en un espacio temporal concreto. La música es una mera guía de lo que sucede en la película.

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